35 años bailando en Joy Eslava

22 febrero, 2016 - 8 minutes read

35 años bailando en Joy Eslava (Por Pablo Gil – El Mundo)

La discoteca madrileña celebra 35 años el próximo día 24. Ha sido club de referencia de la ‘beautiful people’ de varias generaciones

Esta semana se rumoreó su cierre, pero la dirección lo niega

Famosos en Joy ESlava

Fueron las fiestas más finas y las más salvajes. Las mejores noches y los peores amaneceres. Por aquí pasaron reyes y mendigos, príncipes y ladrones, presidentes, delanteros y premios Nobel. La fauna y flora de una ciudad durante 35 años. Aquí se ha hecho el amor y se ha matado (aunque no se ha matado por amor, que se sepa). Son más de 12.000 noches de fiesta las que cumple Joy Eslava el próximo 24 de febrero, y hasta los rumores de cierre, rápidamente rechazados por la dirección, aparecen envueltos en un sueño dulce de neón, Martini y disco-funk.

«Una vez vino un joven príncipe árabe, debió ser a principios de los años 90», recuerda Pedro Trapote, el dueño de Joy Eslava. «Estaba de fiesta con un grupo de amigos, gastando bastante. Entonces habló con el encargado y le pidió toda la recaudación de la noche. Quería todo el dinero que hubiera en las cajas, y lo pagaba con una American Express sin límite. Me llamaron a casa a las 3 de la mañana para preguntarme qué hacían. Eran dos millones de pesetas (12.000 euros). Les dije que se lo dieran. Entonces subió a la tercera planta del teatro y tiró todo el dinero hasta abajo. La gente se volvió loca. Las luces, la música, esas horas, y de repente caen del cielo dos millones…». El problema no fue tener a 1.500 personas de rodillas cogiendo billetes, sino que la noche siguiente el joven príncipe volvió a pedir, a las 3 de la mañana, toda la recaudación. «Lo volví a autorizar, pero con la condición de que no lo volviera a hacer».

Pedro Trapote tiene 76 años. Su despacho está en la última planta de Joy Eslava, adonde se llega tras una sucesión de tramos de escalera que dejan sin resuello a todo el que sube hasta allí. Apenas se vislumbra el color de las paredes, cubiertas por cuadros de toreros, fotos familiares, reconocimientos públicos, dibujos, elSUMO de Helmut Newton (con su mesita de Philippe Starck)…

Gina Lollobrigida

Cuando compró Joy Eslava a Luis Escobar, el marqués de las Marismas, hizo una cara inversión en el viejo Teatro Eslava. Lo reforzó con 280.000 kilos de hierro de los cimientos a la cubierta «para que la gente pudiera saltar y bailar todo lo que quisiera». Cuando pensó en poner ascensor, ya no le quedaba dinero. Así que todo el mundo resuella para ver a Trapote.

Dicen que por la Joy han pasado 18 millones de personas en estos 35 años. En realidad, la expresión correcta es 18 millones de visitantes, pues ha habido personas que han visitado muchas, muchas veces la discoteca de la calle Arenal. Maradona, por ejemplo, que siempre que el Barça hacía escala en la capital, aprovechaba para hacer noche en Joy Eslava. El Madrid de Ramón Calderón, en cuya junta directiva estaba Trapote, también paseó sus reales por aquí. Y el quién-es-quién de la Movida. Y empresarios. Y toreros. Y misses. Y actores. La Preysler. Michael Jackson. Tierno Galván. Cela. Roger Moore («que se ligó a una chavala buenísima mientras su mujer estaba en el baño»). Julio Iglesias. Pelé. Gutiérrez Mellado. Felipe VI, antes de ser VI, y las infantas y…

«Llega un pájaro y pide 25 botellas de Cristal. ¡25! No las teníamos en las neveras. Hubo que buscarlas en el almacén y por fin se reunieron. Costaban 1.700.000 pesetas (10.200 euros). Era un alemán muy particular, dijo que quería conocer al dueño. Yo estaba acostado; me vestí y fui hasta allí. Después de un par de copas, el tío saca un reloj y me dice que quiere regalármelo. Era un Piaget lleno de brillantes que costaba dos millones».

Lola Flores en Joy Eslava

El Teatro Eslava lo fundó en 1871 Bonifacio Eslava, que era sobrino de Hilarión, al que dedicaron una calle en Chamberí por buen músico. Allí estrenó Lorca El maleficio de la mariposa, un fracaso estrepitoso. Pasaron tantas vedettes por su escenario que se hizo popular la expresión de las chicas del Eslava.

La Joy, situada a 850 metros del Congreso de los Diputados, se inauguró la noche después del golpe de Estado del 23-F. Su inspiración había sido la mítica discoteca Studio 54. Pedro Trapote fue hasta Nueva York para conocerla. «Era una revolución. El sitio no dejaba pasar a casi nadie. Yo me tiré tres días esperando en la puerta. Parecía que iba a ser la leche, pero luego entrabas y estaba vacío. Eso sí, la fiesta era increíble, todo el mundo de coca hasta arriba y con unas luces como nunca había visto».

Pedro Trapote dueño de Joy Eslava

Ahora Joy Eslava, que no solo conserva los palcos sino también a empleados como Ramón, el de las luces, o a Luisa, la del ropero, que llevan desde el primer día, se dispone a celebrar su 35 aniversario. Será con una fiesta el próximo día 27 y con un ciclo de conciertos que comienza el 3 de marzo bajo el nombre de Escenario Eslava. Eso sí, no esperen ver a Trapote: «Ya nunca voy por la noche. No soy capaz de meterme ahí, con ese ruido». La gestión diaria es responsabilidad de uno de sus cinco hijos; al patriarca ya sólo le piden tarjetas de Joy sus viejos amigos para sobrinos, hermanas pequeñas o incluso nietos.

Esta semana se rumoreó que el local estaba en venta y que una gran cadena de ropa podía estar interesada. La dirección desmintió rápidamente la noticia. En realidad, si un día alguien pone una oferta irrechazable sobre la mesa de Pedro Trapote, en la última planta de la Joy, tras haber subido todos los tramos de escalera, resollando, es probable que se venda. Y acabe este largo sueño de neón, Martini y disco-funk que ya dura más de 12.000 noches.

 

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